¿Cuánto consume al mes una aerotermia?

En una vivienda media de Madrid, el mes más frío suele moverse entre 250 y 500 kWh de electricidad solo para calefacción, y julio o agosto se quedan por debajo de 60 si no hay refrigeración. La horquilla es ancha a propósito, porque el consumo no lo marca la máquina: lo marca la vivienda.

La cuenta es más sencilla de lo que parece. La bomba de calor tiene que entregar a tu casa una cantidad de calor determinada, y lo hace gastando una fracción de esa energía en electricidad. Esa fracción es el rendimiento estacional, el famoso SCOP.

La fórmula

  • Consumo eléctrico = calor que necesita la casa ÷ SCOP.
  • Coste = ese consumo × lo que pagues por kWh.
  • Todo lo demás, incluida la marca del equipo, entra por una de esas dos puertas.

Pongamos un caso concreto. Un piso de 90 m² en Madrid capital, construido en los años ochenta y sin reformar, pide alrededor de 70 kWh por metro cuadrado y año para calefacción. Son unos 6.300 kWh térmicos. Con un equipo bien dimensionado trabajando a baja temperatura, un SCOP de 3,5 es realista, así que el consumo eléctrico anual de calefacción ronda los 1.800 kWh.

Ese mismo piso, si le cambias las ventanas y le metes aislamiento por el interior, baja a unos 40 kWh por metro cuadrado. La misma máquina, la misma tarifa, y la factura de calefacción se queda cerca de la mitad. Por eso insistimos tanto en mirar la vivienda antes que el catálogo.

¿Cómo se reparte ese consumo a lo largo del año?

Diciembre, enero y febrero se llevan más de la mitad del gasto anual de calefacción, y de mayo a septiembre el consumo por calefacción es cero. En Madrid la temporada es corta pero intensa, y eso engaña cuando llega la primera factura de invierno.

Siguiendo con el piso del ejemplo, esos 1.800 kWh anuales no se reparten en doce partes iguales. Enero se lleva del orden de 400, diciembre y febrero algo menos, marzo y noviembre la mitad, y abril y octubre poco más que un rescoldo. Julio y agosto, nada.

Esto tiene una consecuencia práctica que conviene entender antes de alarmarse: la factura de enero no representa tu consumo. Si multiplicas por doce el peor mes del año, te sale un número que no vas a pagar nunca. La comparación honesta es de temporada completa contra temporada completa, no de un mes contra otro.

Hay otro efecto que sorprende. Un invierno frío en Madrid no dispara el consumo de forma proporcional al termómetro, sino a las horas que la casa pasa por debajo de la temperatura de consigna. Dos semanas de mínimas bajas con días soleados gastan menos que un mes entero de cielo cubierto y ocho grados constantes.

¿Cuánto consume la aerotermia solo para el agua caliente?

Entre 700 y 1.200 kWh eléctricos al año en una familia de cuatro personas, repartidos de forma bastante pareja en los doce meses. Es la parte del consumo que no desaparece en verano y la que más se nota cuando la calefacción se apaga.

El agua caliente sanitaria necesita temperaturas más altas que la calefacción, en torno a 50 °C en el acumulador, y eso hace que el rendimiento baje. Donde la calefacción por suelo radiante trabaja con un COP de 4, el agua caliente se queda en 2,5 o 3. La energía es menos, pero cada kilovatio térmico sale más caro.

Por eso en las facturas de julio aparece un consumo residual que no estaba previsto. No es que el equipo esté haciendo algo raro: es el agua de la ducha.

Un detalle que ahorra dinero real y cuesta cero: programar la producción de agua caliente en las horas de tarifa más barata, o coincidiendo con la producción solar si tienes placas instaladas. El acumulador guarda el calor durante horas, así que nada obliga a calentarlo a las ocho de la tarde.

¿Y si la uso también para refrigerar?

Refrigerar consume menos que calentar, entre 150 y 300 kWh en los meses de julio y agosto en un piso de Madrid. El salto térmico es mucho menor: pasar de 33 °C a 25 °C exige bastante menos que pasar de 4 °C a 21 °C.

Ahora bien, depende del emisor. Con fancoils o conductos, la refrigeración funciona sin problema. Con suelo radiante refrescante, el efecto es suave y hay que vigilar la condensación, así que en muchos casos acaba siendo un complemento y no la solución para un agosto madrileño.

Si la vivienda tiene orientación oeste y ventanas grandes sin protección solar, el consumo de refrigeración puede acercarse al de un mes de invierno. Ahí el toldo sale más rentable que cualquier ajuste en la máquina.

¿Cómo sé si mi consumo es normal?

Divide los kilovatios que has gastado en la temporada entre los metros cuadrados de tu casa: si el resultado está entre 10 y 25, vas bien. Por encima de 30, algo está mal ajustado o mal instalado.

Hacer ese cálculo es más fácil de lo que suena. Si tienes contador propio para la bomba de calor, la lectura de octubre y la de abril te dan la temporada completa. Si no lo tienes, compara el consumo de esos meses con los de julio y agosto, que son tu línea base sin calefacción, y la diferencia es lo que ha gastado el sistema.

Señales de que algo no cuadra

  • El consumo de invierno más que triplica el de verano en una casa aislada.
  • El apoyo eléctrico aparece en el histórico de la máquina fuera de los días de helada.
  • El equipo arranca y para muchas veces por hora en lugar de trabajar de continuo.
  • Hay habitaciones frías mientras otras se pasan de temperatura.

¿Qué hace que una aerotermia consuma de más?

Casi siempre es una de estas cinco cosas, y ninguna se arregla cambiando de marca.

El sobredimensionado. Una máquina demasiado grande no calienta mejor: enciende, alcanza la consigna enseguida y para, y vuelve a empezar. Cada arranque es el momento de peor rendimiento del ciclo. Un equipo un punto por debajo trabajando de continuo gasta menos que uno grande dando saltos.

La temperatura de impulsión más alta de lo necesario. Cada grado de más en el agua que sale hacia los emisores se paga en rendimiento. Impulsar a 45 °C cuando la casa se apaña con 38 puede costar un 15 % de consumo extra sin que nadie note diferencia de confort.

Apagar y encender. Con una caldera de gas tenía sentido; con una bomba de calor, no. El sistema está pensado para mantener la casa en régimen, y recuperar una vivienda enfriada obliga a tirar de potencia alta, que es justo donde peor rinde. Dejarla trabajando de continuo a temperatura baja consume menos.

El apoyo eléctrico funcionando sin que nadie lo sepa. Es la causa que más facturas desbocadas explica. Una resistencia de 3 kW encendida de forma permanente se come cualquier ahorro. Suele activarse tras un corte de luz o un error puntual y quedarse ahí. Se detecta en el histórico del equipo, si lo tiene, y si no, en una revisión.

La curva de calefacción sin configurar. La curva relaciona la temperatura exterior con la del agua impulsada. Si viene puesta de fábrica y nadie la ha tocado, el equipo trabaja con un margen de seguridad que tú pagas todos los días del invierno. Es el ajuste que más ahorro da por menos dinero.

Si sospechas de alguna de las cinco, lo razonable es mirarlo antes de que llegue el frío de verdad. En nuestras visitas de diagnóstico lo primero que hacemos es leer el histórico del equipo, porque ahí está escrito casi todo.

Y si todavía estás decidiendo, en la página de precios de aerotermia tienes los rangos de instalación, y en la de subvenciones en Madrid, lo que se puede recuperar.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto consume una aerotermia en un mes de invierno?

En una vivienda media de Madrid, el mes más frío suele situarse entre 250 y 500 kWh eléctricos solo para calefacción. La horquilla es amplia porque el consumo lo marca la casa, no la máquina: el aislamiento, las ventanas y la temperatura a la que trabajan los emisores.

Para tu caso concreto, divide el calor que necesita tu vivienda entre el rendimiento estacional del equipo. Ese es el número que vas a pagar.

¿La aerotermia consume mucho en verano?

En calefacción, nada. Lo que queda en julio y agosto es el agua caliente sanitaria, que en una familia de cuatro personas supone entre 60 y 100 kWh al mes.

Si además refrigeras, súmale entre 150 y 300 kWh en los meses de más calor, según la orientación de la vivienda y la protección solar que tenga.

¿Es mejor apagar la aerotermia cuando no estoy en casa?

No. Con una bomba de calor, dejarla trabajando de forma continua a temperatura baja consume menos que apagarla y tener que recuperar la vivienda después.

Recuperar una casa fría obliga al equipo a trabajar a potencia alta, que es justo donde peor rinde. La excepción son las ausencias largas, de varios días.

¿Cómo sé si mi consumo es normal?

Divide los kilovatios gastados en toda la temporada de calefacción entre los metros cuadrados de la vivienda. Entre 10 y 25 es un resultado sano; por encima de 30 hay algo mal ajustado.

Si no tienes contador separado, usa el consumo de julio y agosto como línea base y resta.

¿Qué es lo que más dispara el consumo de una aerotermia?

El apoyo eléctrico funcionando sin que nadie se entere. Una resistencia de 3 kW encendida de forma permanente se come cualquier ahorro y es la causa que más facturas desbocadas explica.

Después van el sobredimensionado del equipo, una temperatura de impulsión más alta de lo necesario y la curva de calefacción sin configurar.