¿Qué sale más barato, aerotermia o caldera de gas?

La caldera es más barata de instalar y la aerotermia es más barata de usar, así que la respuesta depende de cuántos años vayas a estar en esa casa y de cómo esté hecha. En una vivienda que se calienta bien a baja temperatura, la diferencia se recupera; en una que exige impulsar a 70 °C con radiadores pequeños, puede no recuperarse nunca.

Lo decimos así de claro porque el sector tiende a contestar esta pregunta con una consigna. Nosotros instalamos aerotermia y aun así hay casas en Madrid donde no la recomendamos, y conviene explicar por qué.

En resumen

  • Compra: la caldera cuesta bastante menos de poner.
  • Uso: la aerotermia entrega tres o cuatro kilovatios de calor por cada uno que gasta; la caldera, menos de uno.
  • El punto de equilibrio suele caer entre el quinto y el noveno año.
  • Con ayuda pública, ese plazo se acorta de forma notable.

¿Cuánto cuesta instalar cada uno?

Cambiar una caldera de gas por otra es una obra de una mañana; pasar a aerotermia es una instalación completa. Esa es la diferencia de partida, y no tiene vuelta de hoja.

Una caldera de condensación sustituyendo a otra aprovecha la salida de humos, la acometida de gas y los radiadores que ya están. Se desmonta la vieja, se cuelga la nueva y se pone en marcha.

La aerotermia necesita más: una unidad exterior con su sitio y su sujeción, una unidad interior o un acumulador, el recorrido hidráulico hasta los emisores y, casi siempre, una revisión del cuadro eléctrico. Si además hay que cambiar emisores porque los radiadores existentes son demasiado pequeños para trabajar a temperatura moderada, la obra crece.

En la página de precios de aerotermia tienes los rangos por tipo de vivienda, que es la forma honesta de dar una cifra sin haber visto la casa. Y antes de comparar presupuestos, comprueba si hay convocatoria de ayudas abierta: cambia el resultado de la cuenta más que cualquier descuento comercial.

¿Cuánto se ahorra cada invierno?

La aerotermia entrega entre 3 y 4,5 kWh de calor por cada kWh eléctrico que consume; una caldera de condensación entrega algo menos de uno por cada kWh de gas. Ahí está todo el ahorro, y también su límite.

La trampa es que no se compara energía contra energía, sino euros contra euros, y el kWh eléctrico cuesta más que el de gas. Por eso el ahorro real no es de cuatro a uno, sino bastante menor. La cuenta que hay que hacer es esta:

La comparación correcta

  • Caldera: calor necesario ÷ 0,9 × precio del kWh de gas.
  • Aerotermia: calor necesario ÷ SCOP × precio del kWh eléctrico.
  • Añade a la caldera el término fijo del gas y la revisión obligatoria.

Ese término fijo pesa más de lo que parece. Quien mantiene la acometida de gas solo para calefacción paga doce meses de peaje para usarla cinco. Cuando la aerotermia se lleva también el agua caliente y la cocina pasa a inducción, ese coste desaparece del todo, y es un ahorro que no aparece en ninguna comparativa de rendimientos.

Hay un factor más, poco comentado: la aerotermia también refrigera. Si ibas a instalar aire acondicionado, ese presupuesto deja de existir, y eso mueve la comparación de sitio.

¿Cuándo sigue compensando la caldera de gas?

Cuando la vivienda obliga a impulsar agua muy caliente y no hay margen para tocar emisores ni aislamiento. Es el caso que más vemos en pisos antiguos del centro de Madrid con radiadores de hierro justos de superficie.

Una bomba de calor impulsando a 65 o 70 °C pierde buena parte de su ventaja: el rendimiento cae y, en los días más fríos, puede entrar el apoyo eléctrico. Si además la casa tiene ventanas de hoja simple y ningún plan de reforma, lo que iba a ser un ahorro se queda en un empate caro.

Los equipos de alta temperatura con R290 han mejorado mucho este escenario, y por eso hoy se hacen sustituciones que hace ocho años no tenían sentido. Pero mejorado no quiere decir resuelto. Lo explicamos con detalle en la página de sustitución de caldera por aerotermia.

Hay un segundo caso: el alquiler. Si el inmueble se alquila y quien paga la instalación no paga las facturas, la lógica económica se rompe y la decisión pasa a ser otra.

¿Se van a prohibir las calderas de gas?

Lo que está en marcha es una retirada progresiva de las ayudas a los sistemas de combustible fósil y una exigencia creciente en obra nueva, no una prohibición inmediata de usar la que ya tienes. Conviene distinguir las dos cosas, porque se mezclan mucho en las conversaciones comerciales.

En la práctica, esto significa que instalar hoy una caldera de gas es una decisión que mira a diez o quince años vista en un marco que empuja en la otra dirección. No es una urgencia, pero sí un dato que pesa si la máquina que vas a poner tiene que durar ese tiempo.

Lo que sí puede cambiar y afecta al bolsillo ya son las convocatorias de ayudas, que se abren y se agotan. Si el cambio estaba en tu cabeza, el calendario importa tanto como el presupuesto.

¿Cómo decido en mi caso?

Con tres datos: cuánto calor pide tu casa, a qué temperatura puedes impulsar el agua y cuántos años piensas quedarte. Con esos tres, la cuenta se hace sola y no hace falta creerse a nadie.

El primero sale del consumo de gas de los últimos inviernos, que tienes en tus facturas. El segundo lo dicen los emisores que tengas y el estado de la envolvente: si con los radiadores actuales la casa se calienta con el agua a 50 °C, la aerotermia trabaja cómoda. El tercero solo lo sabes tú.

Una prueba casera que vale más que muchos cálculos: en pleno invierno, baja la temperatura de impulsión de tu caldera a 50 °C y vive así una semana. Si la casa aguanta, es buena candidata. Si no llega, ya sabes que antes hay que tocar emisores o aislamiento.

Si quieres que lo miremos nosotros, la visita técnica y el presupuesto en la Comunidad de Madrid no cuestan nada, y decimos también cuándo no compensa. Puedes verlo en cómo hacemos la instalación o escribirnos desde contacto.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto se ahorra al año cambiando de caldera de gas a aerotermia?

Depende de a qué temperatura necesite trabajar tu instalación. En una vivienda que se calienta bien con agua a 45 o 50 grados, el ahorro en la factura de calefacción es claro; en una que exige 70 grados, se estrecha mucho.

A ese ahorro hay que sumarle algo que casi nadie cuenta: si el gas se usaba solo para calefacción, al retirarlo desaparece también el término fijo, que se paga los doce meses del año.

¿Es verdad que van a prohibir las calderas de gas?

Lo que está en marcha es la retirada progresiva de las ayudas a los sistemas de combustible fósil y una exigencia creciente en obra nueva. No hay una prohibición inmediata de seguir usando la caldera que ya tienes instalada.

Sí conviene tenerlo en cuenta si vas a poner una máquina nueva que debe durar diez o quince años.

¿Puedo poner aerotermia sin cambiar los radiadores?

En muchos casos sí. La prueba más fiable es bajar la temperatura de impulsión de tu caldera actual a 50 grados y vivir una semana así en pleno invierno.

Si la casa se mantiene, tus emisores están sobrados. Si alguna habitación se queda corta, ya sabes cuál hay que ampliar antes del cambio.

¿Cuándo sigue siendo mejor la caldera de gas?

Cuando la vivienda obliga a impulsar agua muy caliente y no hay margen para tocar emisores ni aislamiento, y cuando el inmueble se alquila y quien paga la instalación no paga las facturas.

También si el único objetivo es sustituir una caldera averiada con el mínimo coste inmediato y no hay intención de quedarse muchos años.

¿Cuántos años tarda en amortizarse la aerotermia?

El punto de equilibrio suele caer entre el quinto y el noveno año, contando solo el ahorro en calefacción y agua caliente.

Con una convocatoria de ayudas abierta ese plazo se acorta de forma notable, y si además ibas a instalar aire acondicionado, se acorta todavía más porque ese presupuesto deja de existir.